Seguinos

Scarleth Campbell, la Virreina victima del odio

Tinta Verde

Scarleth Campbell, la Virreina victima del odio

Scarleth Campbell, la Virreina victima del odio

Corrían 117 días de la cuarentena, cuando el 11 de julio una ambulancia rompió la tranquilidad de la noche desplazándose vertiginosamente desde la rotonda de “El arbolito” en el centro de Tegucigalpa, hasta la sala de emergencia del Hospital Escuela Universitario. Adentro la joven Scarleth Campbell trataba de aferrarse a su vida luego de haber recibido múltiples impactos de un arma de fuego mientras departía con sus compañeras de trabajo.


“El arbolito” es el nombre popular de la rotonda donde efectivamente hay un enorme árbol que conecta diferentes calles en el barrio La Plazuela, reconocida desde hace mucho cómo zona de oferta por trabajos sexuales. Según los diarios, un auto se estacionó, varios hombres armados bajaron, se acercaron a Scarleth, le dispararon y luego se retiraron de la escena del crimen. Los victimarios se aseguraron de apagar la luz de la joven ya que debido a la gravedad de las heridas ella no logro salir de la sala de emergencia con vida, previo al asesinato ella sufrió cuatro ataques violentos en los últimos meses.

Frente a este violento acto surgen algunas interrogantes ¿Quién fue en vida Scarleth Campbell? ¿Quiénes son los asesinos de Scarleth? ¿Qué hay detrás de un asesinato que involucra tanta saña? y ¿Por qué sufrió tanta violencia antes de ser asesinada?

La Virreina bajo ataque

Scarleth Campbell era una joven hondureña con una historia, con una familia, con amistades, sueños y aspiraciones. Nació un 22 de diciembre de 1997, desde su infancia ella se enfrentó con el traumático hecho de no ser querida por su madre y su padre, quienes decidieron abandonar la responsabilidad de cuidarla. Fue su tía paterna quien con mucho cariño asumió el cuido de Scarleth. En la medida en que iba creciendo se iba dando cuenta que no estaba a gusto con su cuerpo, a los catorce años de edad dejaba su pelo largo, ese detalle por pequeño que parezca no lo es, ya que en el centro educativo en el que estudiaba no le permitían ingresar porque las normas establecidas limitan la apariencia con la que desea expresarse la población estudiantil. Scarleth no se sentía bien que la identificaran cómo niño y eso le salió muchas veces muy caro. No pudo continuar con sus estudios en el sistema formal de educación.


Junto con su tía vivían en la colonia Villeda Morales de Comayagüela, en donde también fue discriminada, debido a que iba asumiendo su identidad como mujer, utilizaban frases como “hacete hombre” o “nenita”. Para su tía el cambio no fue objeto de discriminación, ni maltrato, sin embargo, nunca le llamo por su nombre asumido y esto le generaba incomodidad a Scarleth. Con el paso del tiempo se incorporó a organizaciones que trabajan con la comunidad LGTBIQ+, era muy activa en estos espacios donde se sentía aceptada, querida y comprendida por sus amigas (como Esdra Sosa que nos colaboró en brindarnos está información). Ella formaba parte de la junta directiva del Colectivo Muñecas de Arcoíris al que pertenecía. El año pasado fue coronaba cómo Virreina de la comunidad trans de Honduras.

A pesar de tener amistades empáticas, Scarleth tenía en su interior mucho dolor por todo lo que había tenido que pasar desde su infancia y cargaba consigo un profundo sentimiento de soledad. Ya siendo trabadora sexual también sufrió violencias, solo en los primeros meses de este año antes de ser asesinada sufrió cuatro atentados contra su vida; primero fue agredida por ocho hombres con palos y bates que la dejaron con heridas de gravedad y un brazo fracturado.

En el segundo incidente un auto la arrolló y arrastró de manera intencional. En el tercer incidente un cliente taxista no le quiso pagar, ella le dijo que no le devolvería su tarjeta de identidad si no le pagaba, el tipo la comenzó a golpear, ella intento defenderse hasta que el tipo la golpeo con una piedra en la cabeza, resultó muy herida y acudió al Hospital Escuela donde lejos de ser atendida fue discriminada.

En el último incidente ella se ofreció para hacer llegar la bolsa solidaria a sus compañeras, por lo que fue detenida por militares, la amenazaron con violarla y meterla presa argumentando que no debía andar en circulación en un día que no le correspondía salir según el orden establecido por la cuarentena, ella fue víctima de extorsión por parte de policías militares.

El ataque que inician los medios

Pero nada de todo esto les interesó a los medios de comunicación cuando reportaron el crimen. Dieron la noticia utilizando un lenguaje que fomenta el estigma hacia la comunidad LGTB. El Colectivo del que ella era parte compartió desde su página de FB un enlace sobre la noticia e hizo un análisis sobre el lenguaje que utilizaron para relatar lo sucedido:
No se dice “un travesti”. Se dice ¡mujer trans o mujer travesti!, no se dice “nombre artistico”, se dice ¡nombre asumido!, no se dice “comunidad gay”, se dice ¡comunidad o población LGTB!

El peso que tiene que los medios de comunicación no llamen las cosas por su nombre sino que por el contrario utilizan términos cargados de estigma tiene la intención de fomentar el odio. Aquí es donde comenzamos a responder las otras preguntas. ¿Quiénes son los asesinos de Scarleth? ¿Qué hay detrás de un asesinato que involucra tanta saña?

Si bien es cierto los medios de comunicación promueven a través de mensajes de odio, la Homo-Lesbo-Bi-Trans fobia, ese solo es un medio de fomentarlo, en realidad hay muchas otras formas de difundir, trasmitir y reproducir estas fobias en la sociedad hondureña y que lo podemos ver ejemplificados en la vida de Scarleth.

Por ejemplo, la educación en los centros educativos se fomenta la idea de que el mundo se limita a niñas y niños biológicos, y si un niño no se siente como tal es discriminado, excluido e incluso es víctima de “bullying” y agresiones. En las comunidades donde habitamos (barrios, colonias, aldeas o residenciales) también son objeto de burla.

En nuestras familias representan motivos de vergüenza o decepción. Desde nuestra infancia vamos creciendo en una atmósfera de odio hacia las personas que no son heterosexuales y creemos que tenemos la autoridad de desacreditar, excluir y agredir a toda persona que se autodenomine fuera del esquema heterosexual.

En Honduras según la red lésbica Cattrachas desde el 2009 a la fecha han registrado 359 personas de la comunidad LGTB, de los cuales 115 han sido contra personas transexuales. A Scarleth la agredieron y asesinaron personas con nombre y apellido, ellos son los responsables directos de ese acto de violencia y deben pagar con cárcel por lo que hicieron, pero no son los únicos responsables, sino también es responsable el Estado de Honduras por no ser capaz de brindar una educación basada en el respeto a la dignidad humana, por no hacer nada por reducir la violencia contra la comunidad LGTB, por no dar respuesta a estos asesinatos.

Responsables también los medios de comunicación por hacer llegar los mensajes de odio hasta lo interno de los hogares. Sin embargo, también somos culpables y responsables cuando somos participes de ese constructo de inhabitabilidad desde la acción u omisión, no generamos el derecho al ser cuando señalamos, discriminamos, excluimos y nos burlamos, pero también cuando callamos y nos hacemos los desentendidos.

Scarleth soñaba con viajar mucho, con sobresalir, con crecer y aprender sobre los derechos de la comunidad trans para enseñarles a otras personas que pasaron por violencias similares, que tienen derechos. Es necesario construir la posibilidad del derecho al ser y disfrutar de una vida plena de todas las personas, desde nuestras realidades, en la medida en que vayamos cambiando nuestras prácticas discriminatorias.

Rocío Walkiria.

Tinta Verde

Tinta Verde es un proyecto formativo y divulgativo periodístico enfocado en tratar a profundidad la problemática que viven las mujeres de Honduras, y articular herramientas de comunicación para enfrentar la desinformación y manipulación informativa con sesgos machistas y discriminatorios que existe en el país.

Comentarios

Más en Tinta Verde

Hasta arriba