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Las historias del barrio, abriéndose paso

Tinta Verde

Las historias del barrio, abriéndose paso

Las historias del barrio, abriéndose paso

La cultura barrial es una cultura contemporánea y sus habitantes son sujetos culturales. El poblador del barrio no se caracteriza por el arraigo en la tierra y en la comunidad ancestral, como el indígena, el campesino e incluso el habitante tradicional de nuestras ciudades, sino por estar-entre. Entre el campo y la ciudad, entre el campo y el barrio, entre el barrio y a la ciudad y entre las heterogeneidades del barrio.


En la mayoría de los barrios no existe acceso a la salud, a la educación y a una vivienda digna, se vive con el estigma y con las marcas de discriminación en nuestros cuerpos que se sufre por ser “Del Carri” o de “La nueva Suyapa”, entre otras conocidas direcciones.

Pareciera que el mundo no le pertenece a la gente del barrio, siempre se dice “tenes que salir del barrio, tenes que prosperar”. ¿Qué tanto valor encontramos en un barrio? Mucho, a decir verdad, porque mientras algunos leen a Schopenhauer cuando el pesimismo los agobia, en el barrio el vecino pone su equipo de sonido con cumbia o rock haciendo filosofía de esas letras que en el barrio toman sentido.

Los barrios solo existen en los noticieros, cuando aparece algún muerto, algún encostalado, cuando es detenido algún cabecillo con nombre extravagante de alguna mara. Pero el barrio es más que muerte y violencia.

La gente de los barrios no se documenta, solo vive. Las culturas barriales existen, y son tan diversas y excepcionales que muy poco documentadas están.


Siempre se ha hecho creer que lo único que se puede relatar desde la marginalidad de los barrios son hechos violentos y que esta es la única historia que se les tiene permitido relatar.

A pesar de eso, ahí andan esos relatos barriales que no son escritos en sangre, hay quienes escriben en contra de todos los pronósticos y sin los conocimientos literarios para ser lo que se dice “buenos escritores”, pero como decía Roberto Arlt “cuando se tiene algo que decir, se escribe en cualquier parte. Sobre una bobina de papel o en un cuarto infernal. Dios o el Diablo están junto a uno dictándole inefables palabras”.

Los barrios, espacios constituidos por hondureñas/os obreros, maestros, profesionales, pequeños comerciantes, estudiantes y otros sin que hacer, todos estos hondureños constituyendo una sociedad barrial alrededor de instituciones y sitios que cumplen un rol destacado en el barrio, tales como “la esquina”, “el chino”, “las canchitas”.

Las reivindicaciones de otras existencias (las barriales, por ejemplo) no se dan porque se gusta vivir en la marginalidad, se dan porque es necesario dejar de ser invisible. Es un mundo lleno de luz y de sombras, cómo lo son todos los mundos. Es necesario que las historias del barrio y desde el barrio se den a conocer. Que se empiece a contar la vida por quienes la viven, y no por terceros o terceras que ven ese mundo desde lejos llenos de miedo y prejuicios.

Flor Euceda.

Tinta Verde

Tinta Verde es un proyecto formativo y divulgativo periodístico enfocado en tratar a profundidad la problemática que viven las mujeres de Honduras, y articular herramientas de comunicación para enfrentar la desinformación y manipulación informativa con sesgos machistas y discriminatorios que existe en el país.

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