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Las casas no se limpias solas, el trabajo invisibilizado

Tinta Verde

Las casas no se limpias solas, el trabajo invisibilizado

Las casas no se limpias solas, el trabajo invisibilizado

Limpian las casas, lavan ropa, cocinan, se encargan del cuidado de niñas, niños, adultos mayores y personas con discapacidad, además de echarse al hombro el funcionamiento habitual de la dinámica familiar; todo esto por menos de 4000 Lempiras (150 dólares aproximadamente) al mes.


El trabajo doméstico es de los trabajos menos valorados en Honduras y en general en América Latina, de los menos regulados y retribuidos. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) del país existen 145,213 personas dedicadas al trabajo doméstico y 95% son mujeres. Más de 12 mil niñas actualmente se dedican al trabajo doméstico “remunerado”.

Hablamos únicamente de las estadísticas de registros oficiales, sin contabilizar a miles de personas más que realizan el trabajo doméstico desde el anonimato, esta invisibilidad tambien se refleja en la informalidad laboral que deben sufrir sin protección laboral, sin seguridad salarias y social y con la constante de marginación y abusos.

Sobreexplotación y desprecio
Reina es una trabajadora domestica de una casa de la Residencial EntrePinos ubicada en el Hatillo, zona residencial de Tegucigalpa. Reina nos cuenta que trabaja por hora para gente que se dedica a la política y que, en sus 27 años de trabajo doméstico realizado en distintas casas le ha tocado vivir en carne propia el desprecio de aquellos que creen estar por encima de ella por su posición social y nivel económico.

«Nosotras vemos (las trabajadoras domésticas) como los docentes se organizan, exigen y tienen derechos, los médicos, hasta los que trabajan en las maquilas tienen derechos y de nosotras ¿Quién se acuerda? La desigualdad nos golpea todos los días solo por no haber sacado un título de colegio, y solo aguantamos golpe tras golpe esperando no caer en el intento y sobreviviendo, si tenemos suerte, con 4,000 lempiras al mes, sueldo que ni siquiera disfruto porque hay semanas donde no veo a mis propios hijos por estar criando los hijos de otros” destacó Reina.


Según el Código de Trabajo en Honduras en sus artículos 153,154,155 y 156, se establecen los Derechos que los/las trabajadoras domésticas poseen: Días de feriado y descanso, las remuneraciones salariales, días de vacaciones, oportunidad de acceder a servicios de educación, pero estos derechos rara vez son cumplidos por los patronos. Esto solo demuestra que el maltrato y discriminación también viene del Estado.

Políticos, instituciones de Estado, tomadores de decisiones, todos ellos están conscientes de la precarización e informalidad de las trabajadoras domésticas, más que nada por lo ven de primera mano, siendo funcionarios públicos quienes más cuentan con trabajadoras domésticas en su hogar.

A pesar de la cifra de personas que ejercen el trabajo doméstico, están siguen laborando sin seguro social, aportes jubilatorios, aguinaldo u otros derechos. Y mientras eso sucede en medio de la pandemia, miles de trabajadoras domésticas perdieron el empleo en lo que va de la cuarentena. Las que lo conservan tienen que hacer malabares para sobrevivir, llegar a su lugar de trabajo y no contagiarse de Covid19.

“A veces creo que no doy más”
Le preguntamos a Reina que formas de violencia ha experimentado en sus 27 años de trabajadora doméstica “No todo ha sido malo, he trabado en casas buenas pero ha habido casas donde hasta sin sueldo he salido, si los patrones se enojan una paga el enojo, ya sea con gritos, insultos o hasta golpes, me han intentado violar, me han obligado a trabajar aun estando enferma, me han quitado mi día de descanso (que usualmente solo es el domingo, el único día que tengo para ver a mi familia), han sido tantas cosas que me he guardado en todos estos años, que a veces creo que no doy más. Y no solo yo, le puedo asegurar que miles de mujeres que trabajamos en esto la han visto igual o peor que yo” comentó.

La pandemia ha puesto más al descubierto la precarización laboral y de vida contra el personal doméstico, aquellas que no han sido despedidas(sin ningún derecho laboral) han tenido que sortear varios obstáculos; aquellas que se desempeñan como trabajadoras domésticas con un horario de día se han visto expuestas a los riesgos que representa movilizarse de su casa a la de sus patrones, con escasas medidas de bioseguridad; en caso de aquellas que trabajan “con dormida adentro” la vulneración está más relacionada con las largas jornadas laborales que deben cumplir y la imposibilidad de ver a su familia.

En Noviembre de 2020, la Red de Trabajadoras Domesticas junto al Centro de Estudios de la Mujer (CEM-H) y el Bufete de Justicia para los Pueblos dieron un paso importante, interpusieron un recurso de institucionalidad que buscaba brindarle a las/los trabajadoras domésticas condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo, jornadas de trabajo, salario mínimo, no discriminación, descanso remunerado en días feriados, licencias remuneradas, indemnizaciones por accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, Aguinaldo y Décimo cuarto mes de salario en concepto de compensación social y seguridad social. Este recurso fue admitido por la CSJ el 3 de febrero de 2021, siendo este un primer paso para poner alto a la discriminación de género y clase contra 139,000 trabajadoras domésticas que sostenemos la economía del país a través de los cuidados.

Flor Euceda.

Tinta Verde

Tinta Verde es un proyecto formativo y divulgativo periodístico enfocado en tratar a profundidad la problemática que viven las mujeres de Honduras, y articular herramientas de comunicación para enfrentar la desinformación y manipulación informativa con sesgos machistas y discriminatorios que existe en el país.

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