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No entendimos, el poder no está donde pensamos

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Política

No entendimos, el poder no está donde pensamos

No entendimos, que la soberanía no está en las instituciones, esta en el pueblo. No comprendimos, que la falsa soberanía territorial sólo esconde un hecho y oculta: la dominación. No entendimos, que la voluntad general es el poder que esconden los verdaderos portadores del poder. No entendimos, que la política esta viciada de poder frente a la criminalidad, la empresa privada y su aparato ideológico, la publicidad. No comprendimos, que los políticos no tienen poder real, concreto ni transformador.

Una de las razones de la debilidad y el desprestigio de la política y sus instituciones –partidos y congreso– es, justamente, su incapacidad para ser el espacio de la construcción colectiva de la sociedad. La mercantilización de la vida social instalada por el neoliberalismo ha debilitado la política y el Estado. Cuando los políticos recuperen su capacidad para convertirse en constructores de nuevos mundos, van a recuperar su credibilidad y prestigio. Cuando recuperen la capacidad para liderar y conducir proyectos de sociedad-país van a rescatar su esencia y su fortaleza política.

Mientras tanto, será la empresa, el capital y la publicidad los que van a seguir definiendo los destinos de Honduras, de nuestra sociedad y de las personas. Mientras tanto, serán los medios y los centros ideológicos de producción de saber y verdad los que van a seguir generado efectos de poder y dominación de unos por sobre otros.

En la Honduras de hoy, el poder y la capacidad de creación se encuentra en la empresa, en el narco, en los medios, en los movimientos sociales, en los grupos de presión, en las armas, en la ideología y en la cultura. Es evidente, que los políticos profesionales, sus partidos y sus electores son débiles y muy débiles frente a los otros poderes del campo de la política. No hay, por tanto, soberanía general; sino, una intricada red de relaciones de poder en la que cada actor y sujeto busca instalar sus particulares visiones de mundo o de país. El poder, por tanto, no está en las instituciones de la democracia actual; sino, en el pueblo,  los actores y en los sujetos de la política real y no de la política que trata de encauzar por instituciones sus intereses y pasiones.

Son estos, sin duda, los intereses y las pasiones que han conducido al punto de que un presidente en funciones atente contra la paz de nuestra nación y frente a todo pronostico logre su inscripción para un segundo mandato presidencial.

Libertad Digital nace en la primera gran oleada de digitalización del siglo XXI. Consciente de nuestro tiempo, dejamos por sentado que un periódico digital en una época tan inestable en nuestra querida Honduras, no podía ser sino políticamente vanguardista y progresista.

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