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Nueva Ley del Seguro Social: La Salud como Mercancía

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Nueva Ley del Seguro Social: La Salud como Mercancía

El valor que tiene la salud para el ser humano y su desarrollo pleno se ha transformado en su principal amenaza. 

Durante las últimas dos décadas se ha visto una transición en las inversiones de capital a nivel mundial, siendo los sectores de salud y de servicios de tecnología los que han tenido mayor crecimiento, esto por el amplio margen de ganancia que presentan, para el año 2015 y 2016 la industria de la salud ha sido catalogada como la más rentable del mundo según la revista Forbes. 

Esta situación amenaza los sistemas de salud pública de todo el mundo, siendo Latinoamérica una región especialmente vulnerable debido a la existencia de sistemas altamente fragmentados, segmentados y con una débil institucionalidad.  

 Honduras no es ajena a esta lógica de desregulación de los servicios básicos, la cual se viene profundizando desde la implementación del modelo neoliberal, en la cual el Estado experimenta una continua reducción en su papel de garantizar el derecho a la salud de la población hondureña y ha cedido terreno para el predominio de la inversión privada en este sector. Ya desde el año 2011 más del 60 por ciento del financiamiento en salud en nuestro país corresponde a fondos privados.

 Del Ajuste Estructural a la Reforma Neoliberal de Salud

Este contexto de desregulación y privatización de servicios básicos se viene a exacerbar con el actual régimen que promulga una agenda legislativa en salud que protege la concepción de la salud como una mercancía y no como un derecho.

 Inicia con la aprobación de la Ley Marco del Sistema de Protección Social en agosto del 2015 y se consolida con la nueva Ley del Seguro Social, actualmente en discusión en el pleno del Congreso Nacional. La cual de manera explícita:

 ➢ Promueve y blinda la libre competencia dentro del mercado de servicios de salud;

➢ Permite que el sector privado se apropie de fondos públicos;

➢ No reconoce la solidaridad como mecanismo para la prestación de servicios;

➢ Aleja al Estado como regulador de la prestación de servicios ya que da preponderancia a las leyes de la oferta y la demanda y;

➢ Permite los copagos cuya naturaleza se ha evidenciado de manera reiterada que es altamente nociva.

 Ante tantos intereses de por medio, se avizora un panorama sombrío y difícil para las grandes mayorías, ya que es difícil (cuando no imposible) la construcción de políticas para garantizar el derecho a la salud cuando el lucro es uno de los motores de estas; peor aún cuando los ‘’representantes’’ encargados de su formulación son piezas de intereses mayores o son parte del complejo médico-industrial-financiero mismo.

Al final de esta cadena de intereses y consecuencias, los mayores afectados son los y las usuarias que lo único que buscan es un servicio digno e integral: deuda histórica todavía pendiente.  

Pero son ellas y ellos mismos quienes tienen en sus manos el poder para poder librar la batalla en contra de este pernicioso anteproyecto. El primer paso es batallar la desinformación y manipulación, ya muchos sectores de la sociedad civil organizada y representantes dignos del Congreso Nacional han dado el paso al frente y han iniciado a alzar la voz, pero es menester que todos y todas nos unamos y movilicemos en un solo bloque para ocupar los espacios que nos corresponden en la construcción de esta ley.

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