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Niñez en la mira

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Niñez en la mira

Actualmente, las personas mayores de 18 años son punibles por la comisión de cualquier delito. Esto jamás ha significado prevención o baja en los índices de inseguridad. Al contrario, la criminalidad es alarmante y los niveles de impunidad rozan la “excelencia” del 100%. La iniciativa de Juan Hernández muestra en sí misma su intencionalidad. Esta es parte de una sigilosa campaña de terror y segmentación de la nación hondureña.

Según el “razonamiento” del mandatario, la niñez al ser responsable–supuestamente- del 40% de los delitos de alto impacto debería ser castigada como mayor de edad. Por eso propone resolver la crisis de inseguridad bajando la edad punible que ahora está en 18 años.

Esa atrocidad de declaración es una violación flagrante al principio del “interés superior del niño” recogido en la Convención sobre los Derechos del Niño de la que Honduras forma parte y la agonizante Constitución de la República. 
El Estado, por el contrario, debería estar reafirmando la obligación de proteger y cuidar cuanto sea necesario para asegurar el bienestar de la niñez. 

Esta medida penal es innecesaria; el ordenamiento jurídico hondureño ya cuenta con leyes que sancionan la comisión de infracciones de los menores de edad y regulan la responsabilidad del Estado con la infancia. No cumplirlas no es culpa de la niñez.

El presidente omite decir que el Estado de Honduras es parte del botín de los $ 650 millones de la “Alianza para la Prosperidad” –recibidos recientemente- como consecuencia de la crisis migratoria que visibilizaron los miles de niños y niñas viajando a solas hacia Estados Unidos. 

Denota que el porcentaje correspondiente a Honduras será utilizado para reforzar el sobrecargado presupuesto militar y policial y no para atacar de raíz la apremiante realidad de la niñez. Claro, sin descartar las jugosas tajadas que se van a repartir entre quienes manejan como privado lo público.

Lo que busca es enemistar a la sociedad contra la infancia porque hay un porcentaje de ellos que comenten delitos. Ocultar las trágicas circunstancias sociales y personales de la niñez que delinque es parte de la campaña que pretende declararla como culpable de la inseguridad y no solucionar el flagelo y sus causas. 

En dos vías se mueve esta jugada de campaña electoral y conformación de la racionalidad hondureña. Por una vía, enemista a la sociedad contra la niñez y crea la percepción de que el gobierno está tomando medidas contundentes. 

Por otra vía, oculta la defraudación fiscal de las élites del país (verdaderos delitos de alto impacto), el recrudecimiento de la vida, y fracaso del gobierno. Es decir, que las personas sin derechos peleen entre ellas pensando que su semejante sin derecho es la amenaza. Y que nunca levanten la mirada hacia quien atiza el pleito.

La niñez que no viaja a Disney World, como los hijos del gobernante, en Honduras tiene que decidir entre el riesgo de emigrar, no estudiar para trabajar, delinquir, o que el devenir de la miseria del país tome las riendas. Antes de utilizar el derecho penal para escribir “criminales” en la frente de la niñez nuestro Estado debería garantizar el goce pleno de los derechos que lacera.

W. Javier Fernandez

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