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Lee Christmas: Un yanqui de maquinista ferrocarrilero a general golpista

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Lee Christmas: Un yanqui de maquinista ferrocarrilero a general golpista

La historia hondureña ha tenido un tinte más surrealista que de cualquier otra expresión artística. Entre esos cuentos empolvados a la espera de abordajes académicos encontramos la figura del estadounidense Lee Christmas (Luisiana 1863- New Orleans 1924). Poco se conoce, más ha inspirado a un par de escritores de su país, al periodista Hermann Deutsch con su libro “The Incredible Yanqui: the career of Lee Christmas” (1931) y el libro de David Gaughran “Mercenary”, además de la mítica historia contada en la revista Railroad Stories por Earle Davis (1934).

Sabemos que este personaje llegó durante la administración del presidente Policarpo Bonilla (1894-1899) con el propósito de trabajar como maquinista del ferrocarril en el norte de Honduras. En 1897 se vio envuelto en el conflicto armado del intento de revuelta que lideró Enrique Soto, aprendiendo de esa manera como se manejaban las contradicciones políticas en la nación.

Años después durante la ruptura del partido “Liberal” en 1902 y tras las elecciones presidenciales y la no aprobación del triunfo en el Congreso del candidato Manuel Bonilla Chirinos, este se levantándose en armas propiciando una violenta guerra civil entre febrero y abril de 1903. En ese momento Lee Christmas ofreció sus servicios en conocimientos de ingeniería y manejo de armas al general Manuel Bonilla Chirinos.

Al final de la revuelta armada de la primara mitad del año 1903 el general Manuel Bonilla se alzó con el triunfo y tomó la Casa Presidencial y trabajó desde el inicio en instaurar un régimen político solido con generales y coroneles leales a su mandato. A Christmas lo nombró jefe de la policía en un contexto donde el Congreso Nacional mantenía un sector de oposición que luego de las elecciones parlamentarias de octubre de 1903 posesionó como la principal voz opositora del ex presidente Policarpo Bonilla, iniciándose de esa manera una fuerte polarización política que terminó con el asesinato de un diputado opositor y de las amenazas continuas. Uno de los conflictos torales era la propuesta del gobierno de Manuel Bonilla de fundar la “policía montada” bajo el liderazgo de Christmas, causando la indignación de los opositores, quienes veían esa acción como un acto de autoritarismo para consolidar una dictadura.

El 8 de febrero de 1904 el régimen del general Bonilla Chirinos disolvió violentamente el Congreso, Christmas con pistola en mano encañonó al ex presidente Policarpo Bonilla y luego con su tropa lo traslado en compañía de los demás diputados opositores a la penitenciaria en el barrio La Hoya, donde estuvieron varios meses presos, hasta que pro presiones externas les permitió el exilio.

En 1907 el gobierno del general Bonilla Chirinos fue derrocado y Christmas le acompañó al exilio. Años después en New Orleans colaboró en la estadía del general Bonilla Chirinos durante las negociaciones con el dueño de la Coyamel Fruit Company, Samuel Zemurray con el objetivo de recobrar el poder. Negociaciones que se acordaron inicialmente a espaldas del Departamento de Estado en Washington que consistía en beneficios para la compañía frutera a cambio de armas y dinero para recobrar el poder del general Bonilla, momento histórico que para historiadores es la “fundación de la República Bananera” (Barahona, M., 2005). El retorno del general en el barco Hornet, proporcionado por el empresario Zemurray, Christmas tomó un papel militar beligerante, ya para entonces gozaba de titulo de general.

El régimen de Manuel Bonilla se instaló y asumió la presidencia constitucionalmente en 1912, un año después falleció. Christmas para entonces emprendió viajes a otros lugares del continente para luego regresar a New Orleans hasta el fin de sus días. Su paso por Honduras demuestra la osadía de estos personajes, quienes entendían su hegemonía ideológica instaurada en los imaginarios las elites y poblaciones de las capacidades de los “blancos” estadounidenses, aunque muchos intelectuales reprobaban la participación de estos aventureros o mercenarios en los destinos políticos de la nación…

 

Edgar Soriano

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