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COVID-19 ha venido a desnudar la realidad de la salud latinoamericana.

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COVID-19 ha venido a desnudar la realidad de la salud latinoamericana.

COVID-19 ha venido a desnudar la realidad de la salud latinoamericana.

¿Cambio de administración en EEUU tendrá un impacto favorable en la salud regional latinoamericana y caribeña?


Por Asís Castellanos

La pandemia del Covid-19 es un evento histórico en desarrollo y, sin ninguna duda, las respuestas a este evento reflejan el carácter real de los Estados y sus sistemas sociales y económicos. Se espera que el cambio de gobierno en EEUU, presidido por Joe Biden, proyecte un impacto favorable en la geopolítica de la pandemia del Covid-19, no sólo a nivel de este país, sino en la región latinoamericana y caribeña, debido a la potencial apertura hacia Cuba. No obstante, la situación política continúa siendo compleja (y continuará).

Cuba ha ofrecido un modelo de salud al mundo, y no solamente ha reducido drásticamente los casos de Covid-19 en su propio territorio, sino que ha ayudado a muchos países, incluso en los peores momentos en Italia. Y ha recibido el reconocimiento de decenas de países por el esfuerzo de los miembros de la brigada “Henry Reeve”. Además, ha desarrollado su propia vacuna, Soberana 01 y 02, que ha estado aplicando a su población desde agosto de 2020.

El internacionalismo cubano


El país antillano en 2005 fundó el Contingente Internacional Especializado en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias Henry Reeve o Brigada Internacional Henry Reeve. El nombre de la brigada internacional se inspira en Henry Reeve, un soldado estadounidense de la Union Army (o Ejército Federal) que posterior a la Guerra Civil de EEUU se enlistó como voluntario para luchar en la Primera Guerra por la Independencia de Cuba, donde murió en batalla en 1876, a la edad de 26 años.

El nombre de la brigada surgió en el contexto del huracán Katrina y la respuesta negligente de EEUU ante el desastre, Cuba ofreció un contingente de 1586 médicos a EEUU, el cual fue rechazado por el entonces presidente George W. Bush. Posteriormente, el gobierno cubano renombró esa brigada Henry Reeve y envió 27 brigadas a 19 países, en muestra del verdadero significado de la solidaridad internacional. Desde entonces, esta brigada ha asistido a países del mundo y cientos de comunidades, ayudando en los contextos más peligrosos de desastres y epidemias. La Brigada Henry Reeve ha sido tan exitosa en su misión internacionalista que es candidata para uno de los premios más prestigiosos, el Premio Nobel de la Paz.

Salud privatizada versus salud socializada y universal

Cuba, con su modelo socializado de medicina ha logrado extraordinarias bajas tasas de mortalidad del nuevo coronavirus en comparación con los países del continente americano y de otras regiones. Desde que Cuba y Honduras confirmaron los primeros casos de Covid-19, durante la primera semana de marzo de 2020, los dos países han tenido trayectorias y resultados muy distintos de la gestión sanitaria de la pandemia.

Según datos oficiales, a la fecha, en el continente americano, Honduras se encuentra dentro del grupo de 20 países con coronavirus con una alta tasa de mortalidad por 100 mil habitantes (con 36,63), junto, por ejemplo, con Guatemala (31,96), El Salvador (24,9) y Costa Rica (51,69). Sin embargo, debemos recordar que los datos oficiales de Honduras han sido fuertemente criticados por su constante inconsistencias en cuanto al nivel de pruebas aplicadas, la forma de registrar las muertes, así como el espacio de tiempo para hacerlo durante este periodo de pandemia. Y se ha señalado que los datos oficiales podrían ser el triple o incluso cinco más de lo registrado y reportado por el Estado hondureño como contagios y muertes por Covid-19. Aunque es difícil tener certeza de las cifras reales, si el Estado de Honduras proporciona datos correctos y más cercanos a la realidad, estos desafortunadamente serían mucho mayores de lo reportado.

Por ello, para lograr una aproximación del impacto del Covid-19 en Honduras es necesario analizarlo utilizando la tasa de exceso de mortalidad. Es decir, comparar la estadística de personas fallecidas durante el año 2020 con los de los años anteriores.

Esto se ha hecho, se aplicó para entender el impacto de la estafa del Instituto Hondureño de Seguridad Social, que tuvo como gran beneficiario al Partido Nacional, del cual se encontró que el “exceso de muertes” ascendió a más de 3000 vidas humanas.

Al comparar los índices de mortalidad en la región, lo que queda claro es que son la privatización de la salud y el no respeto al hecho de que la salud, se supone, es un derecho humano universal, los principales factores estructurales de riesgo que potencian el efecto de la pandemia. Los resultados diametralmente diferentes en la gestión de la pandemia, por ejemplo, entre EEUU y Canadá, se sustentan fundamentalmente en que el segundo país tiene salud socializada o por lo menos el pago y costo del gasto socializado.

En otras palabras, la mortalidad deriva directamente del sistema de salud y de la ideología que lo sustenta: salud privatizada versus salud socializada y universal. Los países en los que el neoliberalismo es total doctrina, sus poblaciones están sufriendo mucho más, el caso de EEUU es emblemático (131,38 muertes por 100 mil habitantes).

La contribución internacional de Cuba para promover un sistema de salud universal, comunitaria y de calidad lo ha hecho a pesar del bloqueo estadounidense que se agudizó enormemente durante la administración Trump, después de una apertura con Obama que dio esperanzas, ¿cuánto más pudo haber hecho Cuba si no estuviese siendo estrangulado por EEUU?

El nuevo gobierno de Estados Unidos, ¿nueva política exterior?

Pero Biden ha prometido una apertura hacia Cuba, reflejando la que hubo bajo Obama, ¿eso significa una mejora en la condición regional de salud? ya que Cuba ha estado ayudando al resto de los países. Por un lado, si, puesto que Cuba tendrá más acceso a oportunidades y solidaridad internacional. Por otro, Biden se ha negado rotundamente a apoyar un sistema de salud universal, ha estado totalmente dedicado a apoyar el dominio de la salud privada sobre la socializada y a no tocar la industria de seguridad social ni a tocar el lucro de las compañías farmacéuticas. O sea, todo lo que se tendría que hacer tanto nacionalmente como en los tratados de libre comercio que ha hecho que en Honduras la población no pueda acceder abiertamente a la medicina genérica.

La gestión de la pandemia presidida por Juan Orlando Hernández ha tenido magros resultados en la población; es un consenso general dentro de los distintos sectores sociales y políticos del país.

El caso cubano contrasta con creces al hondureño. Cuba ha estado dispuesto a colocar a sus habitantes por encima del negocio, en el contexto de un brutal bloqueo económico, para cubrir las necesidades de su gente, con muchas dificultades ha creado un formidable sector de biotecnología y ha formado suficientes profesionales de la medicina, y en general trabajadores de la salud, para tener uno de los más altas cantidades de médicos per cápita en el mundo, en un país con un sistema de salud universal.

A pesar del cambio de gobierno que está en proceso en EEUU, probablemente la apertura prometida por Biden para Cuba, necesaria pero no suficiente, será limitada porque no hay indicios que la política exterior estadounidense cambiará hacia Venezuela, principal aliado de Cuba en la región. Juntos han liderado el proyecto bolivariano de los pueblos latinoamericanos y caribeños que ha tenido un fuerte componente en la promoción del modelo de salud universal y comunitaria. Soltar un poco la presión económica sobre Cuba será un paso positivo, pero es mucho menos de lo que se necesitaría no solo para respetar la soberanía de los pueblos de las Américas, sino para detener la propagación e impacto del Covid-19.

Libertad Digital

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