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2017, todo un país a la espera de la refundación

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Editoriales

2017, todo un país a la espera de la refundación

Si por algo pasará a ser recordado el 2016, será por cómo se evidenció el fracaso en la gestión del Partido Nacional. Más allá de una tendencia ideológica o afiliación partidaria, en el 2016 quedan acumuladas la incertidumbre y el descontento de una cantidad importante de la población.

En 2016, el pueblo de Honduras observó con espanto la erosión de la democracia y de las instituciones estatales. Por un lado, la elección de la Corte Suprema de Justicia deja como resultado una Corte elegida sin procesos de participación ciudadana, claramente vinculada a los intereses de las cúpulas del bipartidismo y con una expresa agenda en torno a la reelección.

El papel de la actual Corte Suprema de Justicia, señalada por la exinspectora General Adjunta de Juzgados y Tribunales del Poder Judicial, Marlene Suyapa Perez, como una corte “sin independencia e irrespetuosa de la ley”, en coyunturas transcendentales para Honduras como el vil asesinato de Berta Cáceres o la aprobación reelección en un claro acto inconstitucional, dejan un vacío institucional que imposibilita el balance de poderes en Honduras.

Fuimos testigos, por otra parte, de los alzamientos ciudadanos en contra de los peajes y las protestas del movimiento estudiantil contra un sistema excluyente, arbitrario y autoritario en la administración de la educación superior.

 En ambos casos, estas medidas excluyen y levantan barreras para las personas más pobres de Honduras perpetuando la pobreza y desigualdad. Esta es una clara y sistemática política del Partido Nacional, cuya respuesta a las exigencias de la población fue la represión y criminalización. 

Esto evidencia, además, una clara captura de las instituciones como el Ministerio Público utilizada de manera vergonzosa para la criminalización de la protesta.

Todas y todos los hondureños conocen los problemas que perduran en el país: un sistema productivo excluyente donde las familias luchan para mantenerse a flote a pesar de trabajar duro, una guerra sin fin que todos los días deja en luto a las familias hondureñas, la corrupción que en vez de retroceder avanza en la captura de los bienes públicos. 

Se ha hablado de estos problemas durante años y es por eso que el 2017 resulta fundamental para el futuro de Honduras.

Lo que nos ha detenido como país para hacer frente a estos problemas no ha sido la usencia de políticas o leyes. Lo que nos ha detenido es la usencia de liderazgo, la búsqueda de soluciones cosméticas a problemas serios y la colusión entre el gobierno actual y sectores claramente corruptos. Es por eso que, luego del golpe de Estado en 2009 y la creación Partido Libertad y Refundación en 2011, el pueblo de Honduras ha visto que el momento para la realizar estas transformaciones se encuentra cada vez más cercano y que existe poder en esta esperanza.

El 2017 se recibe como el año que todo un país espera, no porque se crea que el actual gobierno mejorará su gestión, sino porque existe certeza que el pueblo está lo suficientemente informado y seguro que las transformaciones necesarias para Honduras requerirán también de un compromiso en las elecciones de 2017, donde ganará la esperanza y que, luego de tantos años, la oportunidad de refundar Honduras estará en nuestras manos.

Equipo de Trabajo La Raíz

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