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#UnDiaComoHoy nace el ejercito rojo, el ejercito que venció a Hitler

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#UnDiaComoHoy nace el ejercito rojo, el ejercito que venció a Hitler

#UnDiaComoHoy nace el ejercito rojo, el ejercito que venció a Hitler

Un día como hoy, 23 de febrero del 1918 se funda, en la naciente República del poder de los Soviét, el Ejército Rojo de Obreros y Campesino.
Un pueblo en armas que defendió el poder de los obreros y campesinos contra la agresión imperialista y que luego venció a la bestia del nazifascismo que aterrorizó a la humanidad.


Es este ejército ejemplo de coraje, fuerza y dignidad para quienes hoy enfrentan la amenaza nuevamente de la tentación fascista, que acarician las fuerzas del imperialismo, en el mundo. Soldados, obreros y campesinos, pueblo uniformado con el fusil al hombro son garantía de una verdadera democracia popular.

Desde 1905 los bolcheviques poseían una organización militar propia que se orientaba fundamentalmente a la propaganda revolucionaria entre las tropas, a conseguir apoyo entre los soldados de cara a la futura revolución. Después de la revolución de Febrero de 1917 los bolcheviques fueron ganando influencia entre los soldados, lo que equivalía a ganarla dentro del campesinado, y la existencia de la organización militar permitió una selección de los primeros cuadros que posteriormente jugaron un papel decisivo en Octubre.

La organización militar bolchevique extendió su influencia, primero en Petrogrado y sobre todo en el frente norte y en la flota del Báltico. El 15 de abril de 1917 apareció el primer número del diario La verdad del soldado, órgano central de la organización militar.

En el congreso de organizaciones militares que se celebró el 16 de julio en Petrogrado estuvieron presentes 500 unidades, que contaban con unos efectivos de 30.000 bolcheviques. La organización militar llevó a cabo directamente la insurrección, bajo la dirección del Comité Militar Revolucionario, presidido por Trotsky.


Sin embargo, las dificultades para poner en pie un ejército revolucionario con el que combatir a la contrarrevolución zarista y a sus aliados imperialistas eran muy importantes. La revolución surgió directamente de la guerra, de un Ejército deshecho y que ansiaba la paz. Este hecho fue la piedra de toque en las conversaciones de Brest-Litovsk. Lenin tomaba muy en serio esta actitud de la tropa para combatir la posición de los llamados ‘comunistas de izquierda’, que abogaban por una guerra revolucionaria contra los imperialistas alemanes.

Consciente de la moral del Ejército ruso, Lenin sabía perfectamente que una acción de ese tipo acabaría en una aventura desdichada. En una situación en la que el Ejército se componía de jirones humanos cansados y ansiosos de volver a casa con sus familias, se hacía inevitable la firma de la humillante paz de Brest-Litovsk.

Partiendo de esta consideración, los bolcheviques no se decidieron en los primeros meses por el reclutamiento obligatorio, sino por el voluntariado, lo que dio a los nuevos regimientos un carácter inestable y poco seguro, algo que quedó confirmado con las pérdidas de Kazan y Simbirsk. A partir de ese momento se recurrió al método de la movilización masiva de comunistas y al reclutamiento obligatorio en Moscú y en la Región del Volga.

Tras las primeras vacilaciones, la movilización adquirió un carácter muy amplio gracias a la agitación de los cuadros comunistas, la política de reclutamiento, y las medidas severas contra los desertores y traidores. En ese periodo se conforman nuevos cuadros militares, los comisarios, y se establecen los tribunales militares revolucionarios.

Libertad Digital

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